Fallo al juicio iniciado por Gerardo Amado
El día jueves 3 del corriente fue dada a conocer la sentencia del Juzgado en lo Correccional nº 3 de los Tribunales de Mercedes, en la querella que inicié a los señores Enrique Mestres y Santiago Lazzarini como firmantes de una publicación aparecida en “El Ciudadano” en fecha 17 de diciembre de 2005.
En esa nota se consignaban frases y afirmaciones sobre mi conducta en los cargos ejercidos durante los últimos 30 años, haciendo hincapié en aquellos que transcurrieron durante gobiernos de facto.
Allí se incluían duros calificativos hacia mi persona –y la de cualquiera que estime su hombría de bien-. Considero necesario transcribir algunas, a efectos de que se conozcan y recuerde la dimensión y envergadura de lo dicho por los querellados, en un acto que no es otra cosa que una bravuconada de ellos y de quienes se esconden detrás.
De los términos vertidos, que ocupaban media página de ese semanario, transcribo los más graves. Decían que yo, Gerardo A. Amado, fui: “Cómplice de la dictadura genocida”, “Alcahuete”, “Soplón”, “Bocon”, y “Farsante”, y otras del mismo tono.
He aquí lo dicho por ellos; que incluyen no sólo falsedades, sino también la acusación de delitos.
A mí no me caben tales afirmaciones, y por eso vengo a dar mi versión de lo acontecido.
En primer lugar cabe destacar que no he cometido delito alguno en mi vida, y no he sido “colaboracionista”como lo pretenden hacer notar estas personas, y sus sostenedores.
Es muy fuerte decir que alguien colaboró con una dictadura genocida, dado que ello, englobado dentro de los otros términos descalificativos, da a entender que trabajé como “soplón” y “alcahuete”: nada más alejado de la verdad.
Durante aquellos años fui Secretario de Obras Públicas, Rector de la Universidad de Luján y en el año 1982 Intendente Municipal, y me dediqué con fervor a realizar mi trabajo, como lo sigo haciendo hasta hoy.
Nunca he participado -en ninguna forma- de delitos que atenten contra la integridad ni la vida de las personas; no sólo no participé, sino que cualquier forma delictiva que afecte la vida y la moral o el honor de las personas contradice mis intimas convicciones personales.
Jamás, en todos los años de actividad profesional, dentro y fuera de la administración pública, se me ha cuestionado mi labor, por ningún tipo de circunstancias.
Tampoco he recibido observaciones como integrante del plantel de la Universidad Nacional de Luján, de la que me enorgullezco de pertenecer a su cuerpo de profesores desde 1984, como también de haber participado de su creación, y en la defensa ante su clausura en 1979, donde muchos de los que ahora me acusan callaron y estuvieron ausentes.
No está demás decir que desde hace 50 años vengo realizando todo tipo de actividad profesional, educativa y cultural, en la que me toca convivir a diario con un sinfín de personas, de las que debo decir tengo excelente relación.
Ellos, con quienes trato con frecuencia y me conocen, saben –y ahora se lo hago conocer a ustedes- que no participo –ni participé- en delito alguno ni aún como lo refieren en esa vil mentira publicada el 17/12/2005, y porque nada he hecho, he dicho que no tengo de qué arrepentirme.
Por último, y por todos los que se preocuparon por mí, es que vengo a contar lo sucedido.
Nadie puede permitir que unos trasnochados e imprudentes agravien con total impunidad lo hecho con honestidad durante toda una vida, profiriendo términos sumamente agraviantes –aunque la jueza haya dicho otra cosa. Agrego que del fallo, que absuelve a los querellados por mí,. de acuerdo con mi abogado, el mismo día 3 hemos dejado planteado el recurso ante la Corte de Casación.
Agrego que desde 1976 acá, mis acusadores y difamadores, muchos de ellos desde por lo menos 1985 funcionarios públicos, han tenido facilidad, ocasión, autoridad y tiempo para denunciarme penalmente y llevarme a la justicia, y no lo han hecho; ni siquiera he sido mencionado en causa penal alguna en las también el intendente estaba presentado.
El mismo Intendente que el 7 de diciembre de 2001 en sesión pública del Honorable Concejo deliberante de Luján ofreció “al Concejal de la Unión Vecinal, Ingeniero Gerardo Amado, que asuma la Presidencia de este Cuerpo. Y esto a pesar de algunas profundas diferencias ideológicas que nos distancian, hemos priorizado la experiencia y la capacidad por sobre cualquier otro interés . . . “ (Acta HCD 07/12/01 – Folio Nº 23.
Lo que revela la insinceridad de las actuales expresiones ofensivas hacia mi persona.
Agradezco a todos quienes se han dirigido a mí para manifestarme su apoyo y solidaridad.
Reitero mi compromiso de seguir trabajando en el proyecto de constituir una fuerza política capaz de instalar un nuevo gobierno para el partido de Luján, con un proyecto de trabajo serio y responsable, que le asegure años de progreso y de vida política limpia y civilizada, respetuoso de las instituciones y de los ciudadanos, y con serio, sincero y efectivo sentido social.
12 de mayo de 2007.
Ing.Gerardo A. Amado
En esa nota se consignaban frases y afirmaciones sobre mi conducta en los cargos ejercidos durante los últimos 30 años, haciendo hincapié en aquellos que transcurrieron durante gobiernos de facto.
Allí se incluían duros calificativos hacia mi persona –y la de cualquiera que estime su hombría de bien-. Considero necesario transcribir algunas, a efectos de que se conozcan y recuerde la dimensión y envergadura de lo dicho por los querellados, en un acto que no es otra cosa que una bravuconada de ellos y de quienes se esconden detrás.
De los términos vertidos, que ocupaban media página de ese semanario, transcribo los más graves. Decían que yo, Gerardo A. Amado, fui: “Cómplice de la dictadura genocida”, “Alcahuete”, “Soplón”, “Bocon”, y “Farsante”, y otras del mismo tono.
He aquí lo dicho por ellos; que incluyen no sólo falsedades, sino también la acusación de delitos.
A mí no me caben tales afirmaciones, y por eso vengo a dar mi versión de lo acontecido.
En primer lugar cabe destacar que no he cometido delito alguno en mi vida, y no he sido “colaboracionista”como lo pretenden hacer notar estas personas, y sus sostenedores.
Es muy fuerte decir que alguien colaboró con una dictadura genocida, dado que ello, englobado dentro de los otros términos descalificativos, da a entender que trabajé como “soplón” y “alcahuete”: nada más alejado de la verdad.
Durante aquellos años fui Secretario de Obras Públicas, Rector de la Universidad de Luján y en el año 1982 Intendente Municipal, y me dediqué con fervor a realizar mi trabajo, como lo sigo haciendo hasta hoy.
Nunca he participado -en ninguna forma- de delitos que atenten contra la integridad ni la vida de las personas; no sólo no participé, sino que cualquier forma delictiva que afecte la vida y la moral o el honor de las personas contradice mis intimas convicciones personales.
Jamás, en todos los años de actividad profesional, dentro y fuera de la administración pública, se me ha cuestionado mi labor, por ningún tipo de circunstancias.
Tampoco he recibido observaciones como integrante del plantel de la Universidad Nacional de Luján, de la que me enorgullezco de pertenecer a su cuerpo de profesores desde 1984, como también de haber participado de su creación, y en la defensa ante su clausura en 1979, donde muchos de los que ahora me acusan callaron y estuvieron ausentes.
No está demás decir que desde hace 50 años vengo realizando todo tipo de actividad profesional, educativa y cultural, en la que me toca convivir a diario con un sinfín de personas, de las que debo decir tengo excelente relación.
Ellos, con quienes trato con frecuencia y me conocen, saben –y ahora se lo hago conocer a ustedes- que no participo –ni participé- en delito alguno ni aún como lo refieren en esa vil mentira publicada el 17/12/2005, y porque nada he hecho, he dicho que no tengo de qué arrepentirme.
Por último, y por todos los que se preocuparon por mí, es que vengo a contar lo sucedido.
Nadie puede permitir que unos trasnochados e imprudentes agravien con total impunidad lo hecho con honestidad durante toda una vida, profiriendo términos sumamente agraviantes –aunque la jueza haya dicho otra cosa. Agrego que del fallo, que absuelve a los querellados por mí,. de acuerdo con mi abogado, el mismo día 3 hemos dejado planteado el recurso ante la Corte de Casación.
Agrego que desde 1976 acá, mis acusadores y difamadores, muchos de ellos desde por lo menos 1985 funcionarios públicos, han tenido facilidad, ocasión, autoridad y tiempo para denunciarme penalmente y llevarme a la justicia, y no lo han hecho; ni siquiera he sido mencionado en causa penal alguna en las también el intendente estaba presentado.
El mismo Intendente que el 7 de diciembre de 2001 en sesión pública del Honorable Concejo deliberante de Luján ofreció “al Concejal de la Unión Vecinal, Ingeniero Gerardo Amado, que asuma la Presidencia de este Cuerpo. Y esto a pesar de algunas profundas diferencias ideológicas que nos distancian, hemos priorizado la experiencia y la capacidad por sobre cualquier otro interés . . . “ (Acta HCD 07/12/01 – Folio Nº 23.
Lo que revela la insinceridad de las actuales expresiones ofensivas hacia mi persona.
Agradezco a todos quienes se han dirigido a mí para manifestarme su apoyo y solidaridad.
Reitero mi compromiso de seguir trabajando en el proyecto de constituir una fuerza política capaz de instalar un nuevo gobierno para el partido de Luján, con un proyecto de trabajo serio y responsable, que le asegure años de progreso y de vida política limpia y civilizada, respetuoso de las instituciones y de los ciudadanos, y con serio, sincero y efectivo sentido social.
12 de mayo de 2007.
Ing.Gerardo A. Amado

